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- Anaya dejó la víbora chillando - Aída pide que se retracte el PAN - Guajardo sale al quite de Luebbert

1.- Ricardo Anaya Cortés confirmó la preocupación de su partido el PAN por el posible ascenso de Oscar Luebbert Gutiérrez al frente del PRI en Tamaulipas. Fue un error del dirigente nacional del albiazul ocuparse del reynosense aspirante a presidir el Tricolor, al lanzar descalificaciones que representan intervención directa en el proceso de selección de dirigencia de otro partido.

            Ni el PRI, ni ningún otro instituto político expresó ninguna consideración cuando el chico Anaya traicionó a Madero apropiándose del poder que este le había cedido en el PAN, esa es ropa sucia que cada quien lava al interior de su casa. Es una regla ancestral no escrita de respeto entre partidos, sin embargo existe la materia legal para iniciar un proceso.

            Nos llama poderosamente la atención que Anaya siendo abogado actuara de esta manera. Lo que él declaró lo hizo con dolo, que es cuando el actuante expone al desprecio público a alguien y lo hace de manera deliberada, a sabiendas de que esas expresiones tienen carácter delictivo y del daño que puede causar.

            En pocas palabras el PRI y/o el aludido Oscar Luebbert pueden actuar en consecuencia ante las autoridades.

            Pero eso no es lo peor, la cuestión es que el rumor corre fuerte en los cafés en torno a la campaña mediática que se ha orquestado contra Luebbert y cuyos pronósticos son de que se incrementará en los días por venir al aproximarse el registro y elección del nuevo presidente estatal Tricolor.

            Hasta ahora sólo eran rumores que adjudicaban su autoría  al adversario externo, hoy esas versiones obtienen certeza gracias a las desafortunadas declaraciones de Anaya Cortés, quien sea dicho de paso dejó la víbora chillando, en lugar de hacerle un favor a su partido hizo todo lo contrario, al involucrarlo en un episodio vergonzoso y perverso.

            Y es que el Presidente del CEN del PAN en su estancia en esta capital, dijo que leyó recientemente  información sobre posibles vínculos de Luebbert con grupos criminales. “Hago un llamado al PRI y al propio gobierno federal, a que no juegue con fuego; es un asunto que nos preocupa”.

            2.- En ese marco de circunstancias Sergio Guajardo Maldonado salió al quite y dijo que el Dirigente nacional del PAN, debe de atender los asuntos de su partido y no intervenir en temas fabricados relacionados con organizaciones partidistas ajenas.

            En entrevista con el periodista Arturo Rosas, publicada en el portal de éste, Guajardo consideró una falta de respeto de Anaya, al meter su nariz en el proceso interno de otro partido. “Él no tiene calidad moral, mejor que se ocupe de aclarar su fortuna inexplicable que ha acumulado en el tiempo que ha ocupado la dirigencia nacional de su partido”.

            Sergio Guajardo fue más allá, al declarar que no permitirá que “moralistas” de otros partidos quieran venir a Tamaulipas a señalar a sus compañeros priistas, ya que la declaración de Anaya Cortés en su reunión con los miembros de Acción Nacional en esta capital, tiene toda la intensión de descalificar a los aspirantes que buscan la dirigencia del PRI en la entidad.

            3.- Sobre el mismo tema, el CDE del PRI emitió un comunicado en el cual la presidenta del CDE, Aída Zulema Flores Peña, ha nombre su partido exige al señor Anaya “que deje de intervenir en los asuntos internos de nuestro partido y se retracte públicamente de las imputaciones infundadas, graves y calumniosas, referidas al Lic. Oscar Luebbert Gutiérrez, distinguido cuadro de nuestro Partido y aspirante a la Presidencia Sustituta del Comité Directivo Estatal.

            Y agrega, “de no ser así, como Partido Político creyente de la legalidad y el Respeto a los Derechos Humanos de las personas, nos reservamos el legítimo Derecho que nos asiste para proceder por los cauces legales correspondientes”.

            Como Usted ve, habrá mucho que decir sobre el tema, francamente Anaya le vino a crear un problema a la dirigencia estatal que preside Francisco Elizondo Salazar. ¡Pero qué necesidad!