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Catedral de Nuestra Señora del Refugio

No es simplemente un cimiento religioso, entre sus fuertes muros guarda el paso de la historia de Matamoros

La construcción de este gran monumento se efectuó bajo la colecta pública de los matamorenses en 1793, dando pie a la edificación de esta obra de arte. En 1833 se le construyeron dos torres iguales con remate de cúpulas en gajos.

El ciclón de 1844 acabó con ellas y, debido a la guerra México – EU, no pudieron ser construidas hasta varios años después, huella que fue impresa en los distintos estilos arquitectónicos y asimetrías entre ambas torres. Posteriormente, las torres se construyeron de una forma idéntica y con la misma altura.

Fueron construidas de madera y tejamanil en un estilo franco-criollo muy utilizado en Nueva Orleáns y Louisiana, similares a las de la Catedral de San Luis.

Al pasar de los años la Catedral ha tenido unos cuantos cambios no muy radicales pero que sin duda no pueden pasar desapercibidos, anteriormente contaba con grandes candiles de velas, los cuales se cambiaron por clásicas lámparas, las bancas, luces y pisos cambiaron; también se introdujo un clima artificial y la modificación en el salón contiguo al templo.

Pero la madre naturaleza también ha hecho en ella pequeñas variaciones: en 1933 un fuerte huracán azoto la zona, trayendo consigo gran destrucción. Una de ellas fue este histórico sitio, derrumbando las dos torres que enmarcan la catedral.

Hasta el día de hoy se han realizado 3 reconstrucciones sin que la arquitectura haya sido alterada en gran medida. Por los vitrales, los cimientos han pasado decenas de años. El altar, punto importante en los templos religiosos, no ha sufrido cambio alguno.

La iglesia de Nuestra Señora del Refugio, Catedral de Matamoros, es ante todo un baluarte importante de la historia de la ciudad. Un centro religioso, en donde tanto como matamorenses antiguos como los presentes llevan la unión y una leyenda unida a ella.